
“Tete, no me quiero ir de aquí”.
Sabido es que, ya sea por suerte, predisposición o filosofía de vida, tenemos la capacidad de disfrutar cada etapa de nuestro camino como si cada una de ellas fuese la más bonita y emotiva de todas las anteriores, pero ciertamente, no son muchas las ocasiones en las que he escuchado estas palabras de la boca de mi chica. Creo que, por sí sola, esta frase podría describir lo vivido estos días en la capital sueca, una ciudad que nos ha dado la impresión de ser casi perfecta.
Como auténticos apasionados de los Países Nórdicos, llegábamos con la sensación de saberlo casi todo del país: salud y educación pública, TV y cultura en versión original siempre, dinamismo económico, Respeto escrupuloso por la Naturaleza… calidad de vida. Pero lejos de las cifras o clasificaciones que, siempre resultan frías, nos encontramos con una ciudad de una belleza única; una Luz tan mágica que resulta difícil no caer rendido ante un Sol que ilumina como en ningún otro lugar, una embaucadora ciudad que ha sabido crecer en perfecta armonía con su entorno… una Naturaleza sobrecogedora.
Así, Estocolmo, construida sobre más de 15 islas, nos dio la sensación de tener más cielo que ninguna otra ciudad, ya que sus edificios, por muy sublimes que sean, se apilan todos contra las majestuosas aguas del Mar Báltico, siendo el paisaje el verdadero y casi único protagonista.
Sería injusto no hacer mención de otros aspectos que, no por menos importantes, voy a dejarlos en el olvido: la increíble (casi exultante) belleza física de las suecas y los suecos, todos tan elegantes, tan altos y delgaditos, como sacados de un anuncio; la limpieza que encuentras en toda la ciudad; lo orgánico y lo ecológico llevado a su máxima expresión; La Universidad (en Inglés, of course) con mayor nº de facultades de Europa (hay incluso una Facultad de Circo!) Respeto…
Especial mención a nuestros amigos Lennart y Steve, ambos suecos, con los que compartimos una bonita velada en la que nos hablaron de la fórmula sueca del 1=1, 1persona=1persona. Así, 1 mujer, 1 negro, 1 homosexual, 1 mujer embarazada, 1 lesbiana, 1 madre soltera, 1mujer divorciada, etc. =1PERSONA… emocionante!!!
De vuelta en el avión. Despegamos. Miro de reojo a esta ciudad que nos ha atrapado por completo. Es curioso como en los lugares donde parece que lo tienen todo, mis conexiones sinápticas me llevan por la senda de pensar en los que menos tienen… paradojas de la vida. Pienso que, ser consciente de ello y plasmarlo en tu día a día es un buen comienzo para volver a reencontrarnos con nosotros mismos.
Cierro los ojos… que emocionante seguir descubriendo. El avión va ganando altura. Atravesamos varias capas de nubes, hoy tenemos Cúmulos y Nimbos por doquier. Entreabro los ojos, la vuelvo a mirar… madre mía! Eso sí es belleza, exterior e interior, y no lo de Estocolmo. Acaricio su pelo. Sigo soñando…